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Escrito por  May 24, 2016

¿Quién define qué es pornografía? En estos días, Facebook

En la causa de 1964 "Jacobellis versus Ohio", sobre si el estado de Ohio podía prohibir la proyección de una película que se había considerado obscena, el juez del Tribunal Supremo de Justicia Potter Stewart hizo la famosa definición de pornografía dura diciendo: "Sé que es así cuando lo veo".

Y consideró que la película en cuestión no era eso. Menos de una década después, en el caso "Miller versus California", el Tribunal Supremo desarrolló un marco legal para determinar la obscenidad, llamadas prueba de Miller, sobre la base de qué es lo que una persona normal encontraría ofensivo.

Un artículo del diario Washington Postexplicó que el problema con la actual aplicación de estos estándares para la pornografía en internet, incluso fuera de un contexto judicial, es la manera en que se rige el ciberespacio. Los espacios en los que interactuamos de modo online están controlados en gran medida por las corporaciones de hoy, que por lo general no se basan en la prueba de Miller, sino en el más antiguo "sé qué es cuando lo veo" de Stewart. Como afirmó la bloguera Rebecca MacKinnon, estos "reyes del ciberespacio" operan sin rendición de cuentas y, a menudo, con poco respeto de nuestras libertades duramente ganadas.

En la internet de hoy, los que hacen las reglas no son funcionarios elegidos sino tecnócratas –en su mayoría hombres y mayormente estadounidenses–. Y quienes toman decisiones día a día sobre lo que podemos y no podemos ver no son jueces con años de entrenamiento, sino trabajadores que reciben bajos salarios en empresas externalizadas en lugares como Filipinas.

Tomemos, por ejemplo, Facebook. Como empresa pública, es responsable principalmente por sus accionistas. Los usuarios son, en cierto sentido, una idea de último momento; más un producto que un cliente. Y la compañía ha creado su propio conjunto de "estándares comunitarios" que se pretende que sean aplicables a nivel mundial. El resultado es censura: los usuarios han sido prohibidos de la plataforma, temporal o permanentemente, por usar un nombre diferente del de su documento de identidad; por publicar campañas de concientización del cáncer de mama que muestran un pezón; incluso por discursos políticos.

 

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Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook

 

Bajo las reglas de Facebook, el contenido sexual está prohibido, al igual que la mayoría de los desnudos (aunque existen excepciones para obras de arte famosas, fotos de madres que amamantan y las imágenes después de la mastectomía). Las fotos sin camiseta de mujeres están prohibidas, mientras que las fotos sin camiseta de los hombres están bien. En particular, las normas de la empresa no incluyen la palabra "pornografía", sino que hacen referencia a "las imágenes explícitas de relaciones sexuales", y cuando los usuarios intentan informar de dicho contenido, sin embargo, su primera opción dice lo siguiente: "Se trata de desnudos o pornografía", "con excitación sexual", "actos sexuales" y "gente solicitando sexo", por mencionar algunos ejemplos.

Esta fusión de la desnudez, la sexualidad y la pornografía parece mucho más peligrosa que la pornografía en sí. El cuerpo humano no es inherentemente sexual, ni son pornografía todas las representaciones de actos sexuales. Al agrupar porno con el resto del contenido sexual, Facebook está estableciendo un nuevo estándar, que es mucho más restrictivo que una Constitución, y uno que trata al cuerpo de las mujeres como algo vergonzoso.

Pero, ¿qué pasa con la pornografía "real"? Seguramente, como el juez Stewart reconocería, hay una diferencia entre el contenido pornográfico potencialmente dañino y un simple desnudo. De hecho, existe, pero los censores de internet (tanto humanos como técnicos) rara vez son capaces de notar la diferencia. Facebook, Instagram, YouTube, los gobiernos nacionales y los proveedores de servicios de internet, todos, fallan regularmente en distinguir entre estos tipos de contenido. En el intento de prohibir la pornografía, estos censores promulgan con demasiada frecuencia amplias restricciones que capturan el contenido mucho más inocuo en sus redes. En otras palabras, la prohibición de la pornografía es casi imposible, a menos que estemos cómodos con los daños colaterales.

Dejando eso de lado por un momento, hay buenas razones para cuestionar si deberíamos prohibir la pornografía en absoluto. Sea cual sea su potencial daño a la sociedad, el hecho es que los estadounidenses la consumen en grandes cantidades, lo que sugiere que muchos están de acuerdo con el porno. De acuerdo con un estudio de Harvard, los residentes de Utah se encuentran entre los mayores consumidores de pornografía. Si según los estándares de la prueba de Miller se juzga por el contenido de lo que la persona promedio encuentra ofensivo, entonces la pornografía con sus millones de espectadores no puede calificarse.

En última instancia, los censores de Facebook y los legisladores de Utah no son tan diferentes. Ambos desean imponer sus propias normas estableciendo un precedente peligroso para la libertad de expresión.

Fuente: infobae.com

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