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Escrito por  Abr 21, 2016

Desarrollo de prueba de resistencia antiviral se dirige a varias enfermedades

    Básicamente, todos los esfuerzos por luchar contra las enfermedades virales como el Ébola y el Zika virus, u otros, están orientados a la cepa del virus específico. Pero ahora, un

nuevo estudio progresa hacia un nuevo enfoque – un antiviral universal que se dirige a varias enfermedades y se basa en un mecanismo que parece ser el que causa la resistencia.

Un documento sobre el nuevo enfoque, dirigido por científicos del Instituto de Bioingeniería y Nanotecnología de Singapur y la Universidad Nacional de Singapur, se publica en la revista Macromoléculas.

Los virus son pequeños organismos microscópicos, que sólo pueden replicarse dentro de la célula de un organismo huésped. Alrededor de 100 veces más pequeños que las bacterias, se cree que los virus deben ser el tipo más abundante de la entidad biológica en nuestro planeta y se pueden encontrar en prácticamente todos los ecosistemas.

Algunos científicos sostienen que los virus no son seres vivos como tales, porque no tienen la capacidad para metabolizar – es decir, descomponer los nutrientes a los compuestos que necesitan para replicarse. En su lugar, secuestran estos mecanismos en la célula huésped.

Sin embargo, tienen muchos de los atributos que normalmente se asocian con entidades vivientes – tienen genes que transmiten a las nuevas generaciones, tienen una capa de proteína (en lugar de una membrana celular), que son capaces de autorreplicación y pueden mutar.

Este hecho conocido, a pesar de los muchos virus de las enfermedades – como los que causan el dengue y el Ébola – haber existido durante décadas, todavía no existen tratamientos para ellos. La enorme variedad en su estructura, junto con su capacidad para mutar rápidamente y adquirir resistencia, presentan retos considerables a los desarrolladores de medicamentos.

Polimero impide el virus de infectar las celulas

El enfoque descrito en el nuevo documento tiene por objeto actuar de manera más amplia contra varios tipos diferentes de virus. Se utiliza un polímero modificado para interactuar con las superficies de los virus y las células humanas.

Los polímeros son macromoléculas, generalmente orgánicas, formadas por la unión de moléculas más pequeñas llamadas monómeros. El almidón, la celulosa, la seda y el ADN son polímeros naturales, entre los más comunes de estos y entre los polímeros sintéticos encontramos el nailon, el polietileno y la baquelita.

Esencialmente las interacciones que implican actividad – electrostáticas y enlaces de hidrógeno con las proteínas de superficie del virus y los receptores de tráfico de virus, en las superficies celulares – impiden que el virus entre en la célula huésped.

El equipo ya había descrito estos efectos del polímero – llamado polietilenimina (PEI) – en estudios previos. Sin embargo, en aquellos estudios, el polímero fue demasiado lejos y también mató a las células huésped del mamífero huésped.

Por lo tanto, en el nuevo estudio, el equipo buscó la manera de modificar el polímero, por lo que interfiere con la capacidad del virus para entrar en las células huésped, pero sin dañar a las células huésped.

Encontraron que la respuesta fue modificar el PEI con un tipo de azúcar llamado manosa. Las pruebas de laboratorio mostraron que el “manosa-funcionalizado” PEI interactuó con ambas superficies celulares y virales, y detuvo la entrada de una variedad de virus en las células huésped humanas. Los investigadores señalan en su artículo:

“Los virus representativos de cada categoría, incluyendo el dengue, la gripe, Chikungunya, Enterovirus 71, Ébola, Marburg, y el herpes simples fueron objetos del estudio, y la infección viral se previno con eficacia […]”

También señalan que debido a ciertas características del mecanismo antiviral – tales como la dependencia de las interacciones no específicas – “puede ocurrir, independientemente de la mutación viral, la prevención y el desarrollo de resistencia a drogas.”

El equipo también realizó algunas pruebas preliminares de seguridad en el PEI modificado, y se encontró que después de 2 semanas de pruebas en un modelo animal, no se observó efectos tóxicos.

Todavía no se puede adelantar resultados positivos prácticos, pero cada paso sirve para acercarnos a la diana de las enfermedades virales, lo que en sí es muy positivo.

Fuente: medicalpress.es
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