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Escrito por  Abr 24, 2016

Zambrano pasó una odisea tras el terremoto

Ver bien a sus hijas y nieto siempre fue grato, pero esta vez era diferente. Tras llegar a casa y abrazarlos, al tiempo de soltar el llanto, el árbitro Roddy Zambrano Arteaga (39 años) le agradeció al Creador por tenerlos sanos y salvos.
Era el final de una larga noche de terremoto, gritos e incertidumbre. Un final feliz en medio de la desgracia.

Roddy, homónimo del también referí Roddy Zambrano Olmedo (que trabaja en la serie A del balompié nacional), vivió la peor noche de su existencia. El movimiento telúrico lo sorprendió en uno de los hoteles de Pedernales que se asentaban cerca de la playa. Después de dirigir el partido Bahía de Caráquez-Jama, segunda semifinal del campeonato intercantonal de fútbol post 40 de Manabí, él y los líneas Geovanny Cedeño y Jimmy Castro se enrumbaron a su hospedaje.

“El partido terminó a las 17:50 con triunfo 2-1 de Bahía. Nos dirigimos al hotel, nos duchamos y nos dirigimos a la planta baja para merendar, pagar los servicios y salir. Ahí comenzó el temblor”, recuerda.

El suelo los sacudió de atrás para adelante, pero en instantes, según cuenta, el temblor se volvió circular. Roddy y los otros colegiados pasaron en la planta baja los 45 segundos del terremoto. Al correr hacia la playa, Roddy notó que el edificio estaba a ras de piso; los 4 escalones que conducían a la planta baja habían desaparecido.

Al arribar a la playa y darse vuelta, fatigados, asustados y confundidos, repararon que la superficie continuaba moviéndose y así estuvo por 4 minutos. Pese a la oscuridad, vieron como los edificios, casas y postes se desplomaban entre gritos desgarradores. Varias personas que huían en motocicletas perdían el control y caían. Con la adrenalina al tope, los jueces retornaron al hotel. Por suerte las motos estaban intactas.

No obstante, salir de la ciudad se les dificultó. Los cables de luz, los escombros y el paso de transeúntes en pánico, les impedían acelerar. La carretera tampoco les dio una vía segura de escape, estaba colapsada.

Los caminos de segundo y tercer orden les sirvieron de atajo. Mas por donde iban, encontraban dolor y desesperación. Se desviaron a San Isidro, a casa de Geovanny Cedeño, quien les ofreció posada. Al llegar se encontraron con la siguiente sorpresa: la vivienda de ladrillo de Cedeño se había derrumbado.

Por fortuna los familiares de Cedeño estaban bien, así que todos pernoctaron en una casita de caña que el línea tenía en la parte posterior de su terreno. El pequeño inmueble estaba ileso.

Zambrano no pudo dormir. La angustia de conocer qué pasó con sus seres queridos lo mantenía inquieto. Tampoco podía comunicarse con ellos. Únicamente la insistencia de sus amigos lo retuvo en San Isidro, pero apenas el Sol ‘sacó la cabeza’, se alejó en su moto.

Al divisar su casa en pie, el corazón se le agitó. Ahora más que nunca se sintió contento por haberla hecho de madera. Bajó de la moto y entró llamando a sus hijas. Mirian y Verónica, ambas mayores de edad, estaban bien, al igual que Itan, su nieto e hijo de Verónica. Roddy los abrazó, la travesía hacia la parroquia Zapallo había concluido.

Horas más tarde pudo hablar con su esposa, Consuelo Palma, que la noche del 16 se hallaba en Santo Domingo. Se encontraba sana y salva. También se enteró de que el hotel donde estuvo durante el terremoto se había desplomado y que el estadio Máximo Puertas, donde pitó en la víspera, se llenaba con los muertos de la tragedia. (I)

El estadio, un puntal para plan de contingencia

A raíz del terremoto de 7.8 grados que sufrieron varias provincias del país, la noche del 16 de este mes el estadio Máximo Puertas de Pedernales no solo se convirtió en el centro de operaciones para varios organismos de seguridad del país, como el Ministerio del Interior, la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), sino también ha funcionado como centro de acopio de vituallas, incluso tiene un espacio para albergar a las mascotas que quedaron desamparadas.

El escenario, que solo consta de graderíos en la parte oriental de la cancha, es el principal recinto deportivo del cantón y en él se jugaban los torneos intercantonales amateurs, interclubes de segunda categoría y estudiantiles.

Previo al movimiento telúrico, las selecciones cantonales de Jama, Pedernales, Bahía de Caráquez y San Isidro disputaron las semifinales del campeonato de la categoría máster. En el duelo preliminar, Pedernales derrotó a San Isidro y en el de fondo, Bahía de Caráquez doblegó a Jama.
Esta lid ha servido para que varias exfiguras del fútbol profesional actúen en representación de los combinados manabitas. Han competido José Villafuerte, Ruperto Olives, Tito Valencia, Ney Raúl Avilés, Washington Aires, Jimmy Blandón, entre otros.

La fecha para la final y la disputa de la medalla de bronce del certamen 2016 todavía no se decide; las circunstancias obligaron a suspender la justa hasta que pase la emergencia. Además, los estadios de la provincia que presentaron daños estructurales deben someterse a los respectivos arreglos y adecuaciones. (I)

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